lunes, 21 de abril de 2008

La Naturaleza como Sujeta de Derechos

Por Alberto Acosta*
Si la Justicia Social fue en el siglo XX el eje de las luchas sociales, la conflictividad ambiental es la de mayor atención y movilización a escala mundial, en lo que va del siglo XXI, en demanda no sólo de un ambiente sano, sino de un respeto a los derechos de la Naturaleza lo que conlleva a la Justicia Ambiental. Nadie podía imaginar el siglo pasado que los principales conflictos tanto a nivel local como global estarían ligados al ambiente.
Hasta ahora se ha intentado enfrentar los problemas e incluso las demandas ambientales con medidas legales que regulan el comportamiento humano. Sin embargo, es cada vez más fuerte la sospecha de que los actuales marcos normativos terminan justificando/tolerando los daños ambientales; al no cuestionar el actual modelo depredador, se concentran apenas en definir cuánta contaminación (es decir destrucción) de la Naturaleza está permitida. Incluso la visión de remediar el daño ambiental se enfoca en restituir a la persona o comunidad aquello que usaba del ecosistema y de ninguna manera en recuperar el sistema natural en si mismo.
Adicionalmente, se puede añadir el fenómeno de la mercantilización de la contaminación: países enriquecidos comprando a países empobrecidos la diferencia entre lo que contaminan y lo que podrían contaminar, o depositando en los territorios de los empobrecidos los residuos tóxicos de sus empresas más contaminantes; todo dentro del marco de las correspondientes normas legales.
Como resultado de esta visión del derecho y de la ley relacionada con el ambiente, no se previene ni impide la contaminación y la destrucción ambiental, esto apenas conduce a su codificación y, en el mejor de los casos, la penaliza.
El meollo del problema consiste en que para la sociedad occidental y la egolatría consumista, la Naturaleza y las especies vivientes son consideradas como objeto de propiedad o simples “recursos” naturales. No consideran a la Naturaleza como un todo, sino que reconocen sus elementos en tanto tienen una utilidad inmediata para la ganancia y el consumismo sin limites, que hace de todo una mercancía; la madera, los bananos, los órganos humanos, el agua o los minerales del subsuelo, son recursos para ser explotados, comprados y vendidos. Visión similar a la que primaba en el tráfico de esclavos.
A lo largo de la historia jurídica, cada ampliación de los derechos y las leyes conexas fue anteriormente impensable. La emancipación de los esclavos o la extensión de los derechos civiles a los afroamericanos, a las mujeres, a los niños y niñas fueron resistidas por las autoridades que las consideraban un absurdo jurídico, ya que los consideraban como objetos de protección.
La abolición de la esclavitud, supuso el que se reconozca “el derecho de tener derechos”, esto fue posible desde un esfuerzo político para cambiar las leyes y costumbres que negaban esos derechos. Para liberar a la Naturaleza de esta condición de sujeto/objeto sin derechos o de simple objeto de propiedad, es necesario un esfuerzo político que reconozca que la Naturaleza es sujeto de derechos.
Las ausencia del reconocimiento de que la Naturaleza es sujeto de derechos lleva a que, por ejemplo, los ambientalistas no sean considerados en tanto activistas luchando en defensa de derechos fundamentales, sino más bien, como sabemos, en ocasiones se los tilda como “criminales” que afectan los derechos de propiedad de otros, como “desadaptados” que frenan el desarrollo, incluso como “fundamentalistas” que impiden resolver los problemas de las grandes mayorías.
En las actuales condiciones tecnológicas, organizativas y de consumo, desde una perspectiva no solo ecológica, el “modelo occidental de desarrollo” resulta imposible de repetir y será insostenible en poco tiempo, hasta en los mismos países industrializados.
El modelo industrialista de progreso y bienestar del mundo occidental, basado en recursos inagotables, eternos, no es ni intergeneracional ni internacionalmente viable. Es más, desde una aproximación ecológica global, los países industrializados, con un alto desarrollo técnico y una gran acumulación de capital material, aparecen ahora como países subdesarrollados o –como dice José María Tortosa– mal desarrollados y más aún mal desarrollantes, ya que son justamente ellos los que más ponen el peligro la sostenibilidad del mundo, sea de forma directa o indirecta. Como para complicar más el escenario del futuro, el desarrollo económico estructuralmente desigual se mantiene y acrecienta, incluso en los países industrializados.
Desde esta perspectiva, hay que repensar la lógica del desarrollo tradicional. Hay que denunciar el mito del desarrollo, detrás del cual corre la mayoría de habitantes del planeta.
Superada la percepción minimalista de la Naturaleza como “frontera salvaje” a ser dominada por el ser humano, se han ido paulatinamente aproximando otras visiones. Las visiones tradicionales que entienden a la Naturaleza como una canasta de recursos, como un sistema a ser aprovechado, como capital a ser invertido y explotado, no sólo que son insuficientes para explicar el actual deterioro ambiental, sino que resultan en esencia depredadoras. Eduardo Gudynas nos invita a entender a “la categoría Naturaleza como una creación social distinta en cada momento histórico, cambiante de acuerdo a cómo los hombres se vinculan con su entorno”. Esta aproximación sustancial para la construcción democrática de sociedades sustentables, que no deja de ser compleja, nos aboca a un trabajo de reconocimiento y replanteamiento de muchas de las categorías ontológicas dominantes. Si por un lado es evidente una pluralidad de ideas sobre la Naturaleza, por otro, esta aproximación exige entendimientos dialécticos que permitan reconstruir la idea misma del desarrollo.
La acumulación material permanente esta en entredicho. Y no cualquier acumulación material, sino en especial aquella acumulación sustentada en la destrucción de la Naturaleza. Esto implica un cuestionamiento conciente del desarrollo en tanto opción cuasimágica para la solución de los problemas del Sur, a través del crecimiento económico ilimitado. En realidad lo que se ha hecho hasta ahora es insertar en los países del Sur la lógica muchas veces devastadoras de la acumulación capitalista, que afecta el ambiente y las culturas, al tiempo que promociona las desigualdades. Para lograrlo hay que dilucidar un punto crucial; la compresión de las interrelaciones existentes entre Naturaleza y estrategias de desarrollo, a partir de la negación del “progreso occidental”, visto desde la época de Sir Francis Bacon, como un instrumento para dominar la Naturaleza.
La reconceptualización de la Naturaleza abre la puerta para el tratamiento de asuntos trascendentales, como la biogenética y los alimentos transgénicos, la explotación incontrolada de recursos naturales, la polución y los tratados internacionales en el ámbito del clima global, para mencionar algunos puntos claves. Es desde la experiencia acumulada, que hay que impulsar respuestas para el mundo actual. Las respuestas deben contener compromisos con la vida del futuro desde un profundo contenido ético.
En concreto, la perspectiva del desarrollo sustentable, respetuosa del patrimonio natural, exige coordinar los procesos productivos con los límites y demandas ambientales y confronta la base ideológica del desarrollo dominante que asume como costos necesarios los destrozos ambientales y que pretende auto convencerse de que luego podrán “ser remediados con los resultados cuantitativos y tecnológicos obtenidos”.
El desarrollo sustentable, bajo una lógica renovadora asume y al mismo tiempo supera, el ámbito nacional, pues exige respuestas locales pensadas e interrelacionadas globalmente. En este contexto, teniendo presente el patrón histórico de poder, cuando el deterioro ambiental y las desigualdades en el mundo se extienden aceleradamente, urge plantear el desarrollo o mejor aún sería decir, la forma de organizar la vida humana en el planeta, como una signatura universal, que tiene que ser asumida nacional y globalmente.
Urge entender que el ser humano no puede sobrevivir al margen de la naturaleza que por cierto contiene cadenas alimentarias indispensables para la vida de la humanidad. El ser humano forma parte de ella, no la tienen ahí como si fuese una ceremonia en la que el ser humano resulta el espectador.
Todo lo anterior conduce a entender que la Naturaleza tiene que ser asumida como sujeto de derechos. Derechos de la Naturaleza que deben ser reconocidos a partir de la identidad del ser humano que se encuentra a si mismo en tanto parte de ella. Y desde esta perspectiva amplia e incluyente, el nuevo marco normativo constitucional de nuestro país, en consecuencia, tendría que reconocer que la Naturaleza no es solamente un conjunto de objetos que podrían ser propiedad de alguien, sino también un sujeto propio con derechos legales y con legitimidad procesal.
Cualquier sistema legal apegado al sentido común, sensible a los desastres ambientales que hoy en día conocemos, y aplicando el conocimiento científicos modernos –o, los conocimiento antiguos de las culturas originarias– sobre como funciona el universo, tendría que prohibir a los humanos llevar a la extinción a otras especias o destruir a propósito, el funcionamiento de los ecosistemas naturales. Como declara la famosa ética sobre la tierra de Aldo Leopold, “una cosa es correcta cuando tiende a preservar la integridad, estabilidad y belleza de la comunidad biótica. Es incorrecta cuando hace lo contrario”.
En esta línea de reflexión algunas premisas fundamentales para avanzar hacia lo que se denomina como “la democracia de la Tierra” son:
  • Los derechos humanos individuales y colectivos deben estar en armonía con los derechos de otras comunidades naturales de la Tierra.
  • Los ecosistemas tienen derecho a existir y seguir sus propios proceso vitales.
  • La diversidad de la vida expresada en la Naturaleza es un valor en sí mismo.
  • Los ecosistemas tienen valores propios que son independientes de la utilidad para el ser humano.
El establecimiento de un sistema legal en el cual los ecosistemas y las comunidades naturales tengan un derecho inalienable de existir y prosperar situaría a la Naturaleza en el nivel más alto de valores y de importancia. Sin duda esto tendrá como efecto directo prevenir los daños, repensar muchas actividades humanas cuyo costo ambiental es demasiado grande y aumentar la conciencia y respeto a los otros.
Vendrá el día en que el derecho de la Naturaleza sea, por conciencia de todos y todas, cumplido, respetado y exigido. Y ojalá no sea tarde. Todavía estamos a tiempo para que nuestras leyes reconozcan el derecho de un río a fluir, prohíban los actos que desestabilicen el clima de la Tierra, e impongan el respeto al valor intrínseco de todo ser viviente. Es la hora de frenar la desbocada mercantilización de la Naturaleza, como fue otrora prohibir la compra y venta de los seres humanos.

* A. Acosta es presidente de la Asamblea Constituyente del Ecuador. Publicado en la página de la
Asamblea Nacional Constituyente del Ecuador el 29 de febrero de 2008.
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jueves, 29 de marzo de 2007

El Pez que Estudia el Agua

“(…) al igual que el pez es el último en enterarse de que vive en el agua, los psicólogos han ignorado, a favor de las dimensiones intrapersonales y sociales, el contexto físico en donde se realiza toda conducta. El psicólogo ambiental trata pues de ser, como gráficamente lo ha descrito Sommer (1990), ‘el pez que estudia el agua’." (Pol, Valera & Vidal, 2002).


No es de extrañar que otras disciplinas aborden temáticas de la Psicología Ambiental, cuando esta rama de la Psicología es desconocida incluso por los mismos psicólogos. A pesar de que toda conducta tiene lugar siempre y necesariamente en un contexto ambiental, resulta paradójico que el psicólogo -cuya posición profesional y disciplinaria está indudablemente ligada a la comprensión de la conducta- reduzca el comportamiento a la simple manifestación exterior de una realidad psíquica interna e individual que apenas llega a considerar aspectos interpersonales inmediatos.

Siguiendo la metáfora de Sommer del pez que no ve el agua (1990 en Pol. et. al., 2002), si el psicólogo se sumerge en una comprensión del individuo fuera y aislado de contexto, parcela su propio ejercicio profesional a expensas de una concepción de sujeto que deja al olvido factores sociales y medioambientales. Por lo tanto, es altamente probable la psicopatologización del sujeto individualizado, obviando factores efectivos de patología social y de un medio ambiente enfermado y que enferma.

La misma comprensión inconexa de lo humano separado y descontextualizado también ha sido parte del fundamento antropocéntrico que desde la Revolución Industrial y la era del capital por el capital y el mercado ilimitado ha transformado irreflexivamente la ecología de nuestro entorno físico. La omisión del “agua del pez” ha dado pie al ser humano como sujeto supuestamente estanco, independiente de su entorno y extraño a las leyes ecológicas que gobiernan la interdependencia de las especies.

La actual valoración estrictamente utilitaria y funcional del ambiente es inconsistente con el impacto efectivo del entorno en la salud del ser humano y en la sobrevivencia de las demás especies. Los últimos informes sobre el cambio climático, movilizaciones ciudadanas ante la urbanización de Santiago y las mismas inundaciones que afectan a viviendas sociales y sectores periféricos de la ciudad, son probablemente un indicio de lo que significa un entorno natural y construido que hoy está próximo/en crisis:

“(…) las reiteradas manifestaciones de precariedad en que se encuentran los sistemas naturales que permiten la vida, no solo en nuestro país, sino también en el planeta; y las crecientes disparidades en el acceso a los recursos existentes entre las distintas capas de la población de las ciudades actuales, sumado a la cada vez menor participación en los procesos políticos de las naciones, han dado a lugar a la percepción de que la humanidad atraviesa una crisis generalizada, económica, sociopolítica, institucional y ambiental en el más amplio sentido de la palabra. En resumen, una crisis global, percepción que se ha visto reforzada a través de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y desarrollo realizada en Río en 1992 (Guimaraes, 1994)” (Jadue, 2000, p. 4).

Frente a este panorama de desequilibrio del entorno, es imperioso reconocer los casos de ambientes patologizantes. Entonces, es probable que la mera adaptación del sujeto al ambiente ya no sea per se un indicio de bienestar biopsicosocial. Ya es momento de asumir desde el rol profesional del psicólogo la responsabilidad y posibilidad de acción en una época histórica en que se hace cada vez mayor la dependencia del ser humano por los servicios que prestan los ecosistemas, no sólo para su salud, sino que para su sobrevivencia misma.

viernes, 5 de enero de 2007

Qué es la Ecología Social

La ecología social es, en las palabras de sus más importantes exponentes "una crítica radical y coherente del actual manejo social, político y antiecológico" así como "un aproximación reconstructiva, ecológica, comunitaria y ética hacia la sociedad".

La ecología social es una visión crítica de la ecología y de los sistemas socio-políticos. Desde esta perspectiva, se reconoce que la crisis ecológica presente es producto de un sistema socioeconómico centrado en el capital y la mercancía. No es el número de personas sino la forma en que las personas se relacionan con otras lo que produce las crisis económicas, sociales y ecológicas que el mundo atravisea actualmente. La sobreproducción, el productivismo y el consumismo son los síntomas, no las causas, de un asunto más profundo alrededor de las relaciones éticas entre las personas y de las personas con su ambiente y los demás seres que lo habitan.

La ecología social es relacionada con las ideas y los trabajos de Murray Bookchin, quien ha escrito sobre asuntos ecológicos desde los años 1950's y desde los 1960's ha relacionado y combinado estos temas con las del anrquismo societario. Sus trabajos incluyen Post-Scarcity Anarchism, Toward an Ecological Society, The Ecology of Freedom y varios más.

La ecología social localiza los orígenes de las crisis ecológicas específicamente en las relaciones de dominación entre las personas. La dominación sobre la naturaleza es vista como un producto de la dominación dentro de la sociedad, aunque esta dominación sólo eleva las proporciones de la crisis bajo el imperio de un modelo de sociedad fundamentado en el neoliberalismo.

El calentamiento global será caótico y violento en lapso corto

El 87% de los glaciares de la Antártica retrocedieron en 50 años.
Estudio demuestra que el factor dominante es el dióxido de carbono.



A través de oscilaciones inestables y violentas, el planeta necesitó 40 millones de años para pasar de la glaciación a un clima ardiente y árido hace 300 millones de años.

Ahora la transición hacia un clima más cálido que el actual tendrá igual "firma caótica", pero en un lapso bastante menor que en el pasado.

Tal es la conclusión de un estudio publicado hoy en "Science", liderado por Isabel Montañez, geóloga de la Universidad de California, EE.UU.

La investigadora destaca que el acelerado cambio climático actual es la gran diferencia con lo ocurrido en este pasado del Paleozoico, cuando la variación climática estuvo ligada sólo a emisiones naturales de dióxido de carbono. Hoy, la gran fuente de este gas invernadero es la quema de combustibles fósiles.

Nexo invencible

El estudio corrobora una vez más que el factor dominante del cambio climático es el dióxido de carbono.

Con el aumento de los niveles de este gas invernadero, hace 260 millones de años, los vientos secos soplaban sobre una superficie donde casi no había vegetación. "Sólo un reptil podía sobrevivir en esas condiciones", dijo Montañez.

El trabajo científico hizo un registro de temperaturas de la Tierra a partir de las mediciones de carbono en fósiles de braquiópodos (invertebrados marinos) y vegetales de las antiguas selvas del planeta.

Para determinar el avance y retirada de los glaciares, los científicos examinaron cicatrices geológicas dejadas por las capas de hielo que cubrieron Gondwana, tierra que unía Sudamérica, África, India, Australia y el continente helado.
Fuente: El Mercurio

lunes, 1 de enero de 2007

Experto inglés asegura que 2007 será el año más caluroso

Lunes 1 de Enero de 2007
10:49
EFE

LONDRES.- El efecto invernadero y el fenómeno climático conocido como El Niño harán de 2007 el año más caluroso que se haya registrado jamás, con consecuencias para todo el planeta, según el profesor Phil Jones, de la Universidad de East Anglia (Inglaterra).

El pronóstico para el año que acaba de empezar es de unas condiciones climáticas extremas en todo el mundo, que pueden causar sequías en Indonesia e inundaciones en California (EE.UU.), de acuerdo con Jones, quien es director de la Unidad de Investigación del Clima de la citada universidad, y cuyo pronóstico es publicado hoy en el periódico británico "The Independent".

Ese diario dice que esta advertencia pone de manifiesto que 2007 será crucial para determinar la respuesta que da el mundo al calentamiento de la Tierra y sus efectos.
Según el profesor, el calentamiento global -que ha causado deshielos en el Ártico- se verá empeorado por la llegada de El Niño, un fenómeno causado por un aumento de las temperaturas promedio del mar en el océano Pacífico.
Así, estos fenómenos causarán condiciones extremas en todo el mundo y harán que 2007 sea más caluroso que 1998, hasta ahora el año en que se registraron las temperaturas más altas, agrega el diario.
El pasado diciembre fue el mes de invierno más caluroso en el Reino Unido desde 1659, según los expertos.
"El Niño hace que el mundo sea más cálido, y ya hay una tendencia de más calor que aumenta las temperaturas globales de entre uno a dos décimas de un grado centígrado por década", dijo Jones."
Esto puede hacer que el año 2007 sea más caluroso que el pasado y puede que los próximos doce meses sean los más calurosos que se hayan registrado" hasta ahora, subrayó el profesor.
Al mismo tiempo, el científico estadounidense Jim Hansen, que en 1988 advirtió sobre el cambio climático, ha indicado que el calentamiento global puede quedar fuera de control y cambiar por completo al planeta a menos que se tomen medidas rápidamente para revertir el aumento de las emisiones de carbono.
En unas declaraciones al "Independent", Hansen dijo que el cambio climático puede incrementar el nivel de los mares y causar la extinción de especies.
Su posición es compartida por el asesor científico del Gobierno británico, David King, quien considera "esencial" llegar a un acuerdo lo antes posible sobre las emisiones de carbono, que son consideradas causantes del efecto invernadero.
Estas opiniones coinciden con la advertencia de la Organización Mundial de Meteorología, el organismo de la ONU que trata del clima en todo el mundo, de que el fenómeno de El Niño ya está establecido en la cuenca tropical del Pacífico.
Se teme que ese sistema cause situaciones extremas en el continente americano, el sureste asiático y el sur de África en los primeros cuatro meses de 2007, subraya "The Independent".
El Niño se llama así porque suele formarse en torno a la Navidad y ocurre cada dos a siete años.

Entre 1997 y 1998 causó la muerte de más de 2.000 personas y daños materiales en todo el mundo estimados en unos 29.800 millones de euros, o 37.700 millones de dólares.

Fuente: Emol.com

martes, 5 de diciembre de 2006

Expertos calculan que el Polo Norte se quedará sin hielo en el verano de 2080

Martes 5 de Diciembre de 2006
17:17
EFE
BERLÍN.- El proceso de deshielo del Polo Norte se acelerará drásticamente en los próximos años, de manera que para el verano de 2080 se encontrará libre de hielo y el Océano Ártico podrá atravesarse en barco.
Así lo estiman al menos expertos reunidos en la Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático en Bremen (norte de Alemania), basándose en mediciones por computador y a través de boyas distribuidas por el círculo polar.
Dicho proceso tendrá consecuencias más allá de la región ártica, advirtió el oceanógrafo Eberhard Fahrbach, del Instituto Alfred Wegner para Investigaciones Polares y Marítimas.
En dicho proyecto participan expertos de 45 institutos de investigación, procedentes de 12 países europeos, en cooperación con Estados Unidos, Canadá y Japón.
Los investigadores recordaron el papel que desempeñan ambos círculos polares en el clima del resto del mundo, así como el hecho de que los cambios se evidencian en esos dos extremos mucho más deprisa que en el resto del planeta.
Las consecuencias
No se trata sólo de calibrar las consecuencias que el deshielo tendrá para los osos polares y su hábitat, sino para toda la cadena alimenticia: "Todo esto tiene consecuencias para el pescado que nos sirven a la mesa", dijo Fahrbach.
El creciente tráfico marítimo acarrea, asimismo, graves consecuencias para los fondos marinos, así como en materias primas, explotación de crudo y gas, del Ártico.
En septiembre, científicos estadounidenses advirtieron que los hielos eternos del Polo Norte se habían reducido en 2004 y 2005 en un 14 por ciento.
En total, desapareció una superficie de hielo permanente de 730.000 kilómetros cuadrados, más del doble que toda Alemania.
Fuente: Emol.com

jueves, 30 de noviembre de 2006

Es tiempo de Soberanía Alimentaria

Rumbo a Nyéléni 2007


"La Soberanía Alimentaria es un principio orientador de nuestra vida y de nuestra lucha. El trabajo, la creatividad y la sabiduría de las mujeres han sido fundamental para construir y garantizar la soberanía alimentaria de nuestros pueblos. Por siglos, las mujeres hemos mantenido un vínculo fuerte con la tierra, las agriculturas, los alimentos y las semillas", declararon las mujeres uruguayas en el taller escuela regional en torno a la soberanía alimentaria.

Como antesala del Primer Foro Regional por la Soberanía Alimentaria, realizado entre el 27 al 30 de noviembre en Florida y Montevideo (Uruguay), se reunieron en San José los días 25 y 26 de ese mismo mes mujeres provenientes de distintos países de la región para debatir sobre la sobernía alimentaria desde lo concreto de sus experiencias como campesinas e indígenas.

Fueron dos días buscando alimentar de sentidos al concepto y consensuando acerca de las amenazas que atentan contra la posibilidad de producir soberanamente. Al final del último día de este Taller Escuela Regional de Mujeres, las participantes elaboraron una declaración que puedes encontrar
aquí.